Juego de cuchillos que no cortan nada… excepto la tensión. Especialmente diseñados para esas discusiones en las que se necesita soltar, no dañar. Ideales para practicar el arte de decir lo que se siente sin perder la ternura. No aptos para la cocina, pero perfectos para recordar que en esta relación no vinimos a desgarrar, sino a construir con suavidad.