Entre cascadas, glaciares y kilómetros de carretera islandesa, vamos a necesitar una pequeña pausa.
En Vík queremos sentarnos un rato, pedir dos cafés bien calientes y algo dulce antes de continuar la aventura.
Puede que no sea la experiencia más extrema de nuestra luna de miel, pero a varios grados bajo cero probablemente será una de las más agradecidas.